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  Miércoles, 14 abril 2021    

En saludo al pueblo garífuna

El pueblo negro ha sido y sigue siendo víctima de discriminación racial. En Constituciones de países vecinos se establecía, hace todavía menos de cien años, la prohibición del ingreso de negros al país. En las áreas de las compañías bananeras, había lugares en donde se prohibía el ingreso de negros, y en otros los negros sólo podían estar como sirvientes de los blancos. Las luchas anti racistas han sido y siguen siendo decisivas. Luchas como las de Nelson Mandela en Sur África, o Martín Luther King en los Estados Unidos han cristalizado en el reconocimiento del derecho de los negros y negras a ser tratados en igualdad de derechos como toda persona humana.

La discriminación racial no tiene ninguna razón de ser. Cualquier segregación por motivos raciales es contraria a los derechos humanos. Nadie es más ni menos por su color o por su origen. Y esto es así porque cualquier persona tiene la misma dignidad, y en cualquier circunstancia se debe defender su vida, como el derecho más preciado. Todas las personas tenemos derechos, no porque lo conceda el Estado, sino porque tenemos dignidad. Los gobiernos no nos dan derechos humanos, sino que tienen el deber de garantizar que se cumplan esos derechos para todas las personas.

La expropiación de tierras a los garífunas por parte de poderosos grupos interesados en impulsar proyectos turísticos a costa de expulsar a las comunidades negras es una forma de discriminación y una clara violación a los derechos humanos del pueblo garífuna. Después de muchos meses de la desaparición de garífunas sin tener información de su paradero, es igualmente una actitud racista por parte de quienes conducen las estructuras de justicia de Honduras.

Más importante que hacer fiesta por los 224 años de la presencia garífuna en tierras hondureñas, hemos de unirnos a ese pueblo en su lucha de resistencia por la defensa de sus derechos, de sus territorios y la protección de su cultura. Es cierto que no es tiempo para acentuar la fiesta. Pero tampoco es tiempo para la tristeza y la derrota. Es tiempo de la lucha entusiasta por la unidad de todos los sectores garífunas. Y mientras el pueblo lucha también baila su danza, su yancunú, su punta al son liberador de sus tambores.

La lucha del pueblo garífuna por defender su tierra ha de ser la lucha de los diversos sectores sociales, populares, ambientalistas y de derechos humanos de la sociedad hondureña. Desde nuestra Radio Progreso y el ERIC saludamos a este valiente pueblo, a sus organizaciones y a sus comprometidas dirigencias, y unimos nuestra voz a la esperanza de un futuro en donde ya no triunfará el que tiene poder, no triunfará el corrupto, no triunfará el codicioso, no triunfará el racista. El futuro será del triunfo definitivo de quienes comprometieron su vida por la paz, la justicia y la libertad de todos los pueblos de la tierra.

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