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En 1980 se encendió la luz que hoy alumbra y da sentido a un proceso de siembra y cosecha de frutos que alimenta y da fuerza a las comunidades organizadas y en movimiento, que apuestan por un futuro digno, solidario, con fe y esperanza.

Los 42 años que cumple el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación Eric-sj, han estado dedicados exclusivamente a brindar acompañamiento y atención al pueblo que demanda justicia. Desde esa mirada se concreta y se cumple con una misión encomendada por la Compañía de Jesús: la opción preferencial por los pobres.

El Eric-sj nació en una década de oscuridad para Honduras, porque gobernaban los militares y operaban los escuadrones de la muerte. En esa época, los padres jesuitas que realizaban su trabajo pastoral en Colón, Yoro y parte de Olancho, vieron la necesidad de contar con un centro que generara pensamiento y divulgara las violaciones a los derechos humanos que sufría la ciudadanía, dijo en la homilía del aniversario del Eric-sj, el padre Jesús Sariego, quien aprovechó para contar datos de la historia que enriquecen a esta institución.

Fue entonces que los padres jesuitas Fernando Bandeira (QDDG), Antonio Ocaña y Jesús Sariego comenzaron a reunirse para ver cómo darle forma a la idea de instalar un centro para analizar la realidad. “Nos reunimos muchas veces hasta que instalamos una oficina con tres escritorios y un mimeógrafo”, cuenta Sariego.

Agregó que cuando comenzaron los trabajos del Eric-sj, les tocó salir corriendo de la oficina con lágrimas en sus ojos, porque esta se ubicaba detrás de una cooperativa de chile picante que se extendía desde El Progreso, Yoro hasta el Valle de Lean en Atlántida.

“Cuando estaba el chile maduro no aguantábamos. Bajamos los cortinones y nos toca salir de allí. No pasábamos en la oficina y eso nos dio la oportunidad de andar de arriba para abajo en una moto del padre Chicho (Antonio Ocaña), haciendo análisis en las comunidades”, dijo Sariego.

Aunque ya existía el Centro de Documentación de Honduras Cedoh, que dirigía Víctor Meza (QDDG), había parroquias y comunidades organizadas en los departamentos de Comayagua, Copán, Colón, Atlántida, Olancho, Choluteca,  Cortés y Yoro que demandaban jornadas de formación y análisis. “Servíamos a mucha gente que en su mayoría eran delegados de la palabra de Dios y catequistas”, dijo el padre.

Por su cercanía con la Diócesis de Copán, el Eric-sj escribió el famoso documento sobre la masacre del Sumpul, que tuvo lugar en Chalatenango, El Salvador, durante la guerra civil salvadoreña. “Me acuerdo que el día siguiente veníamos para El Progreso con más de 15 mil hojas de papel con las firmas de la declaración sobre la masacre. Ni en El Salvador hubo una declaración tan valiente como la que hizo Eric-sj”, dijo recordando que cuando llegaron a la oficina se dieron cuenta que militares andaban buscando a las personas que hicieron el documento para detenerlas.

Con su rostro que irradiaba alegría y nostalgia al recordar los tiempos felices que vivió en el Eric-sj, el padre Jesús Sariego hizo referencia al evangelio que habla de la sal de vida, como ingrediente fundamental en la comida y en las personas.  Mucha sal arruina la comida y mucho fanatismo cansa a la gente. “Como la sal,  el Eric-sj debe saber dar el punto exacto en el trabajo que realiza. Eso se llama mística, no solo dar los datos, sino, generar esperanzas, dijo.

Los 42 años del Eric-sj están cargados de muchas historias. De aciertos y desaciertos. De andar caminos de sufrimientos, amenazas, alegrías y esperanzas que lo han llevado a colocarse como un referente importante en temas de análisis e investigación.   

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