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Más de 60 jóvenes, mujeres y hombres, inician este abril la décima edición de las Escuelas de Formación, Política y Ciudadana, EFPC, que impulsa el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, Eric-sj. El proceso de formación es parte de una propuesta de la Compañía de Jesús a nivel latinoamericano que busca aportar a la construcción de nuevas generaciones comprometidas con la dignidad y la justicia.

Esta apuesta institucional prioriza la formación a jóvenes que pertenecen a organizaciones de mujeres, campesinas, educativas, parroquiales, defensoras de bienes naturales; jóvenes que tengan la convicción de aportar en los cambios que la sociedad hondureña requiere.

José Mario López, del equipo coordinador de las EFPC, explica que la formación busca generar nuevo pensamiento crítico en la juventud. Una postura que calce en esta sociedad que demanda nuevos liderazgos organizados y en movimiento; “esto a base de herramientas teóricas y prácticas que permita que los jóvenes desarrollarse en diversos contextos y puedan contribuir a solucionar conflictos en las comunidades”.

El proceso de formación abarca 7 módulos, uno por mes, y en estos se profundizan temas como Democracia y Derechos humanos; Modelos de desarrollo y Bienes Naturales; Género y nuevas masculinidades; Interculturalidad, y Fe y Política. Se inicia con el módulo Psicosocial. En este último se pretende fortalecer a la persona para que con sus cualidades y habilidades pueda asimilar contenidos y garantice resolver conflictos no sólo con argumentos y teorías, también desde la humanidad de la persona, y de esta manera tener un liderazgo integral, cuenta José Mario; se trata de “preparar mente, corazón y cuerpo para dar un mejor aporte a la sociedad”.

Para Jairo Bautista, uno de los participantes en la formación, es una alegría ser parte de las escuelas, “encontrarnos con otros jóvenes que tienen el entusiasmo de aprender y de cambiar la realidad de este país motiva a seguir organizándonos y haciendo luchas en nuestras comunidades”. Además, cree plenamente que los contenidos que se imparten en las EFPC son necesarios para el crecimiento personal y la réplica en otros espacios, por ejemplo, en la Parroquia Santa Rosa de Lima en Mezapa, Atlántida a la que pertenece.

La juventud en Honduras ha sido uno de los sectores más afectado por la falta de políticas públicas que garanticen el estricto cumplimiento de sus derechos. En su mayoría, son jóvenes los que salen en caravanas hacia Estados Unidos, buscando lo que en Honduras se les niega: un empleo y una vida en dignidad. Así lo revela el reciente Sondeo de Opinión Pública del Eric-sj, (SOP) al afirmar que un 69.5% dijo que la gente sale del país en busca de oportunidades. Y así lo percibe también, Danilo Espino de Copán Ruinas, quien considera que “a los jóvenes siempre nos han negado espacios en este país, y la oportunidad de las Escuelas nos ayudará a comprometernos y empoderar a la juventud de nuestros municipios”.

Para Berta Díaz, quien viaja desde el municipio de Jutiapa, es importante reafirmar la voz a la que tienen derecho todos los jóvenes en una sociedad que siempre los silencia y excluye. La joven agregó que: “el estar participando en las Escuelas de Formación, indica que somos muchos jóvenes los que estamos conscientes de lo que está pasando en el país. Y más allá de eso, estamos claros del arduo trabajo que debemos emprender para cambiar nuestra realidad”.

El 35,6% de la población encuestada en el SOP, indica que los jóvenes y la niñez son de los sectores más vulnerados en este país por la inseguridad, la violencia, el desempleo y la precaria educación, que impacta en el desarrollo personal y profesional de la juventud; aún con todo esto, cada vez se miran más hombres y mujeres jóvenes involucrándose en espacios públicos donde se ejerce el derecho a la protesta, a la libertad de expresión y a la organización.

Los jóvenes merecen espacios donde se les escuche, oriente y acompañe en las diversas luchas a las que se enfrentan, en un país que les ha negado todo, pero aún no les roba su energía y las alegrías. Sólo así se podrá construir una nueva generación comprometida con la ética y la justicia, concluyó José Mario López.

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