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Cinco años han pasado desde el crimen contra la dirigenta popular Margarita Murillo. Para varias organizaciones su legado florece en la memoria colectiva y en la necesidad de justicia social en Honduras. Pero, debido a que su asesinato continúa en total impunidad se anuncia una demanda internacional contra el Estado.

La mañana del 27 de agosto de 2014, mientras Margarita, cultivaba la tierra en la aldea el Marañon, Villa Nueva, Cortés, fue asesinada. El azadón con el que desyerbaba la milpa quedó a un lado de su cuerpo perforado por las balas disparadas por sicarios a sueldo.

Sin embargo, a 5 años de su asesinato organizaciones de mujeres y populares de Honduras, denuncian que no hay investigación y mucho menos sanción penal para los responsables materiales e intelectuales del crimen. Ante la ausencia de justicia, “el caso será presentando a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en búsqueda de verdad, justicia y reparación”, indicó la abogada Paola Zelaya, del Foro de Mujeres por la Vida.    

Así mismo manifestó que, “será una demanda contra el Estado hondureño, por su incompetencia en aplicar justica en este caso emblemático, que es un referente en la lucha por la tierra, defensa de territorio y la lucha contra la impunidad. (…) En este momento estamos documentando todo el proceso y más tardar el 15 de noviembre estaremos presentando la demanda”, indicó.

La demanda será acompañada por el Foro de Mujeres por la Vida y el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-Sj), quienes a través de un comunicado manifestaron que están obligados sostener la memoria histórica de todos los procesos que emprendió y lideró Margarita Murillo.

Nelly Delcid, de la organización Tejedoras de Sueños, manifestó que, “como feministas y organizaciones populares denunciamos que el Ministerio Publico, se ha negado a brindar información sobre del caso. Y cuando el Estado no da respuestas, se vuelve cómplice y fomenta la impunidad que ya existe en la mayoría de los asesinatos en Honduras”.

El estancamiento de las investigaciones, iniciaron con la muerte de la fiscal Marlene Banegas, el 10 de octubre del 2014 en San Pedro Sula. Ella conocía el caso de Margarita, según Kenia Murillo, hija de extinta líder campesina, la fiscal quería que se resolviera, pero dos días antes de conversar sobre las líneas de investigación, la asesinaron.  

“La fiscalía engavetó el caso, ocultaron información, perdieron información fidedigna que tenía la fiscal Marlen Banegas. Situación que para nosotras como familia no es extraño, porque el asesinato de nuestra madre fue un crimen político”, indicó vía teléfono desde Estados Unidos, Kenia Murillo, quien hace tres años junto a sus hermanos salieron del país por el riesgo morir asesinadas. 

País peligroso para defensores de la vida   

Un informe de Global Witness, que documenta los crímenes contra los ecologistas en el mundo, denuncia que “altos cargos políticos y élites empresariales” en Honduras, están ligados a una “violenta represión” de activistas que defienden sus tierras. La ONG internacional precisa que 123 defensores de la tierra, los ríos y el bosque, han sido asesinados desde el 2010.

Es en este contexto que fue asesinada Margarita Murillo, “Líder campesina, activista de derechos humanos y ambientalista. Fue una mujer ejemplar, que luchó, fue una mujer que nos hizo sentir orgullosas de su actuación”, manifestó Betty Vásquez, del Movimiento Ambientalista Santabarbarense (MAS). 

Una vida dedicada a la lucha

A los 13 años de edad Margarita Murillo decidió que su vida sería para luchar por los derechos de las personas más empobrecidas, quienes tenían muchas ganas de trabajar, pero no poseían una parcela de tierra para producir sus alimentos.

 Fue una de las fundadoras de la Central Nacional de trabajadores del Campo (CNTC), en 1985. Desde los 13 años acompañó las luchas del campesinado, integrando la Unión de Trabajadores del Campo (UNC).

En los años 80, sufrió detención y desaparición temporal, específicamente en 1987, tras 27 días capturada clandestinamente en las que fue sometida a torturas y violaciones sexuales, razón por la que tuvo que exiliarse.

A inicios de los 90 regresó al país y retomó su lucha por el acceso a la tierra. Para el golpe de Estado de 2009, fue una de las fundadoras del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).

Durante las acciones contra el golpe de Estado, ocurrido el 28 de junio de 2009, Murillo era objeto de seguimientos, amenazas, perseguida, golpeada y detenida ilegalmente por las fuerzas de seguridad.

Hace cinco años, fue asesinada mientras trabajaba su parcela de tierra ubicada en la una comunidad de Villanueva, en el departamento de Cortés, el 27 de agosto de 2014, a sus 51 años de edad. A cinco años de su partida, la semilla de la Margarita florece en la memoria colectiva, en la necesidad de justicia social con igualdad.

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