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En las últimas décadas, Iberoamérica se ha caracterizado por dos asuntos fundamentales: primero, por
la realización de una guerra sucia por parte de regímenes autocráticos y dictaduras militares con el apoyo de Estados Unidos, en el caso de América Latina, y el fascismo, en el caso de España, en su cruzada contra el comunismo internacional, la cual dejó como resultado graves violaciones a derechos humanos que se tradujeron en desapariciones forzadas de personas, torturas, detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y violencia sexual.
Segundo, por ser América Latina la región pionera en la aplicación de diferentes mecanismos para conocer la verdad de lo sucedido una vez terminada esa época siniestra, buscar la judicialización y sanción de las personas responsables, y reparar a las víctimas; y, en el caso de España, por presumir de un presunto modélico proceso de transición.


Muchos de estos países iniciaron procesos de justicia transicional, lo cual se constata, entre otras cosas, por la instalación de una decena de comisiones de la verdad, la ejecución de iniciativas para la recuperación y el mantenimiento de la memoria histórica, el desarrollo de procesos penales y la implementación de programas de reparación integral.

Sin embargo, los resultados varían de país a país. En algunos, tales mecanismos han contribuido a fortalecer los procesos democráticos y el Estado de derecho, pero en otros, la impunidad se ha convertido en la norma y en el principal ingrediente para la fragilidad democrática. España, por su parte, siempre ha presumido de su transición a la democracia; no obstante, los crímenes franquistas continúan en la impunidad y las víctimas han tenido que recurrir a la justicia de otros países, como Argentina, para intentar lograr reparación.


Por todo ello, en el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús en Honduras consideramos necesario y oportuno reflexionar sobre cómo los avances, estancamientos o retrocesos democráticos actuales en España y América Latina tienen su explicación en un pasado reciente, cuyas heridas no se han cerrado por la falta de justicia y reparación integral, y por el control del Estado por parte de enclaves autoritarios que aún alimentan la impunidad y la corrupción.


Este libro ofrece diversas reflexiones sobre los avances y retrocesos en materia de memoria, justicia y reparación en once países de Iberoamérica con respecto a los crímenes del pasado, lo cual es una condición de posibilidad para construir democracias sólidas y evitar la repetición de la barbarie.


Por la generosidad de poner sus conocimientos y experiencias en este esfuerzo académico, manifestamos nuestro profundo agradecimiento a Alejandro Lerena García y Gustavo de la Orden Bosch (España); Mariana Mota Cutinella, Manuela Abrahan Mazzolenni y Mariana Risso Fernández (Uruguay); Luciano M. Donadio Linares (Argentina); Milena Pereira Fukuoka (Paraguay); Ramiro Orias y Soraya Santiago Salame (Bolivia); Romel Jurado Vargas y Jeny Vargas Yangua (Ecuador); Rocío Judith Canchari y Giovanna Fabiola Vélez Fernández (Perú); Diego Tarapués Sandino y Laura Andrea Giraldo Ángel (Colombia); Mónica Mazariegos Rodas (Guatemala); Andrea Portillo Ramos (Honduras), y José Antonio Estrada Marún y Diana Vanessa Gutiérrez Espinoza (México).


A la vez, agradecemos a la Iniciativa Cristiana Romero y a Diakonia por su apoyo financiero para la publicación de este libro. También reconocemos la confianza y apuesta personal de Reina Rivera Joya, directora de país de Diakonia, ya que siempre ha dimensionado la importancia de la reflexión como herramienta para enriquecer la práctica y el activismo en derechos humanos. Las ideas que aquí se
expresan son responsabilidad exclusiva de las autoras y autores, y no reflejan necesariamente las opiniones de la Iniciativa Cristiana Romero y de Diakonia.

Te invitamos a descargar el libro aquí.


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