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Se cumplen 7 años del asesinato de Margarita Murillo, una de las luchadoras sociales con mayor trayectoria en el país y una mujer con mucho reconocimiento y claridad política[1]. Según sus compañeros y compañeras, fue una mujer que acompañó procesos de lucha dentro y fuera de Honduras. En Guatemala, El Salvador y Nicaragua se involucró en sus procesos de liberación donde adoptó seudónimos como “Cipriana” y “Raquel”[2].

Margarita, mujer transgresora

A lo largo de su vida, Margarita luchó sin descanso por un país más justo; desde sus 13 años empezó a participar activamente en espacios políticos. En 1975, cuando tenía 17 años, participó en la lucha por el acceso a la tierra uniéndose a la “Marcha de la desesperanza y del hambre” impulsada por la Unión Nacional de Campesinos (UNC) con el apoyo de la Central General de Trabajadores (CGT), que terminó con una feroz represión que incluyó la masacre de 12 campesinos y campesinas.

En octubre de 1987, cuando ya era una líder reconocida, vinculada al movimiento campesino y mientras luchaba por un verdadero proceso de reforma agraria en el país, Margarita fue detenida y torturada por miembros del Ejército, lo que incluyó agresiones sexuales, fracturas de costillas y graves lesiones en su columna. Volvió a Honduras tras 4 años en exilio forzado, aun cuando implicaba un gran riesgo para ella.

Margarita fue una de las fundadoras de la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), fue parte de la coordinación del Foro Social del Valle de Sula y una de las fundadoras del Frente Nacional de Resistencia Popular. Cuatro meses antes de su asesinato había sido nombrada presidenta de la Empresa Asociativa Campesina “Las Ventanas”, que tenía una base campesina de 23 familias que se encontraban luchando por la legalización de tierras.

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Sobre su asesinato

El 27 de agosto del 2014, aproximadamente a las diez de la mañana, Margarita fue atacada a balazos y asesinada mientras se encontraba cultivando la tierra que tenían en colectivo con la Empresa Asociativa Campesina “Las Ventanas” en la comunidad de El Planon, Villanueva.

Al respecto, en un comunicado de prensa del 17 de septiembre de 2014, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó el asesinato de Margarita y el secuestro de su hijo, urgiendo al Estado a investigar y esclarecer la verdad de los hechos.

Es importante resaltar que su asesinato se inscribe en un contexto de desprotección y violencia hacia las personas defensoras de derechos humanos, como lo confirmaba Global Witness en su informe de 2015:

Las personas que defienden sus derechos sobre la tierra y el medio ambiente en Honduras sufren persecuciones sistemáticas y sus vidas corren grave peligro. Entre 2002 y 2014, murieron asesinados 111 activistas, 12 de ellos en 2014. Se trata del índice per cápita más alto de todos los países analizados, lo que convierte a Honduras en el país más peligroso del mundo para los defensores de la tierra y el medio ambiente[3].

¿Qué ha cambiado?

7 años después del asesinato de Margarita Murillo, este patrón sistemático de violencia hacia las personas defensoras de derechos humanos, lejos de mejorar se agudiza. En este sentido, la gravedad de la situación de riesgo y vulnerabilidad que enfrentan las personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente en Honduras es particularmente alarmante.

Por un lado, se intensifican las estrategias de despojo, expresándose claramente en la puesta en marcha y avance de las ZEDE, por otro, seguimos siendo testigos de la indefensión en que se encuentran las personas defensoras de derechos humanos. Así, el 29 de marzo de 2021 recibimos la trágica noticia del asesinato de Juan Carlos Cerros Escalante, líder indígena Lenca y defensor de la tierra y el territorio, era presidente de Comunidades Unidas, del Colectivo de Defensores de la Madre Tierra, e integrante del Movimiento Ambientalista Santabarbense.

Cerros Escalante había denunciado los daños ambientales provocados por la represa hidroeléctrica “El Tornillito” en el departamento de Cortés. Antes de su muerte, manifestó en reiteradas ocasiones que las medidas de protección que le habían sido otorgadas por el Mecanismo Nacional de Protección para los Defensores de Derechos Humanos no estaban siendo aplicadas.

Asimismo, confirmamos la terrible criminalización que siguen enfrentando las personas defensoras de los bienes comunes, cuando recientemente la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia dio a conocer su decisión de prorrogar la prisión preventiva de los Defensores del Rio Guapinol y San Pedro sin ninguna razón legal y a pesar que el Grupo de Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas determinó que es arbitraria.

Avances en el proceso de investigación del asesinato de Margarita Murillo

El día de ayer en conferencia de prensa, las organizaciones aglutinadas en el Foro de Mujeres por la Vida y el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicaciones, denunciaban la impunidad que rodea el caso de Margarita, la violación al derecho a la información de las víctimas, puesto que no han sido informadas de verdaderos avances que conduzcan a identificar a los autores materiales e intelectuales de su asesinato. Como consecuencia, a 7 años de este crimen, el Ministerio Público no ha presentado ningún requerimiento fiscal.

Sin duda, el pacto de impunidad que impera en el país se refleja en el caso de Margarita Murillo, quien representó una amenaza constante para diversos grupos de poder.

Es importante señalar que la falta de protección hacia las personas defensoras de derechos humanos se agrava por la impunidad que pueden gozar los perpetradores, ya que no existen investigaciones efectivas, enjuiciamientos y condenas por los delitos cometidos en su contra. Como se ha establecido en la jurisprudencia interamericana, el desarrollo de investigaciones efectivas es un aspecto esencial para garantizar a las víctimas el acceso a recursos justos y eficaces.

La lucha continúa

La familia de Margarita Murillo y organizaciones defensoras de derechos humanos mantienen la exigencia de justicia por su asesinato. Más allá de su muerte, ella se ha convertido en un ejemplo de lucha, en una sembradora de rebeldías y es justamente esa obligación de continuar con su legado la que nos impulsa a levantarnos, trabajar y luchar colectivamente por la construcción de un país más justo y democrático.


[1] Terco-producciones. “Documental Margarita Murillo”. 2015. Recuperado de: https://vimeo.com/190400225

[2] Red Eco Alternativo. “Berta Cáceres sobre la situación de Honduras y el asesinato de Margarita Murillo”. 03 de septiembre de 2014. Consultado el 5 de Marzo de 2020 Recuperado de: http://www.redeco.com.ar/masvoces/entrevistas/14139-berta-cceres-sobre-la-situacin-de-honduras-y-el-asesinato-de-margarita-murillo

[3] Global Witness. ¿Cuántos más? Abril de 2015, pág. 16, anexo 20.  Consultado el 6 de junio de 2020. Recuperado de: https://www.globalwitness.org/documents/17893/Cuantos_mas_informe_gJ6Jht8.pdf; Observatorio para la protección de Defensores de Derechos Humanos, Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) y Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH). Informe Anual 2014: «No tenemos miedo». Defensores del Derecho a la Tierra atacados por enfrentarse al desarrollo desenfrenado, pág. 123. Consultado el 6 de junio de 2020, Recuperado de: https://www.fidh.org/IMG/pdf/obs_2014-sp-web.pdf

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