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  Lunes, 04 Octubre 2021    

Migración y remesas

La migración con sus remesas se ha convertido en una potente válvula de escape. El abandono de la bananera unida a los destrozos y desempleo que dejó el huracán Mitch a fines del siglo pasado, más las ventas de tierras en las cooperativas de reforma agraria que provocó abandono del campo de miles de personas, y la implementación a rajatabla de los ajustes neoliberales, alentaron la migración masiva hacia los Estados Unidos, como una válvula de escape.

Las dos primeras décadas del siglo veintiuno se corresponde con el tiempo de florecimiento de la migración como la mayor válvula de escape de la sociedad hondureña, al pasar las remesas de los cinco mil millones de dólares, convirtiéndose en el rubro de mayor ingreso, para constituirse en el colchón económico que da mayor estabilidad a la economía hondureña. Las remesas son dineros que llegan directamente a las manos de las familias pobres hondureñas, y así como llegan pasan de inmediato a las cuentas de los supermercados, las tiendas de consumo, las ferreterías, las licorerías, entre otras.

Una familia que depende de las remesas, pasa la vida embelesada viendo hacia el norte, lista para recibir el mensaje del celular que le avisa que pase a retirar la remesa. Su existencia cotidiana depende de la remesa, y la vida transcurre en torno a la remesa, y todavía más atenta a los mandatos que vienen de quien envía la remesa.

¿Y quién gobierna a las familias receptoras? Sin duda el enviador de remesas, es la persona que dicta las leyes y pautas, y ejerce control e incluso violencia sobre los beneficiarios. La familia beneficiaria en nada se ha de involucrar que ponga en mínimo riesgo la estabilidad que le garantiza el régimen de remesas. Esas familias que se cuentan por decenas de miles, no están interesadas en el entorno, que no sea el mundo religioso al cual están adheridas, los equipos de fútbol o las novelas preferentemente de narcos. Nada que ocurra en el ámbito de lo público interesa a la familia receptora de remesas, a no ser que interese al enviador, el único y auténtico gobierno que tiene la familia beneficiaria.

La migración con sus remesas se ha constituido así en la válvula de escape más eficaz, un sostenedor del status quo y un factor desmovilizador privilegiado, porque además de acentuar el individualismo familiar, estabiliza la economía, evitando el colapso de la sociedad. Se podrán venir todas las desgracias y corrupciones oficiales juntas, pero habrá decenas de miles de familias que no moverán un dedo para sumarse a protestas o reclamos públicos. Esa es la efectividad de la migración y sus remesas como una válvula de escape. Y su efectividad es mayor cuanto se sostiene en dineros que pasan directamente por las manos de amplios sectores empobrecidos de la sociedad.

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