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  Jueves 17 de Febrero 2022    

Vergüenza nacional

Con la captura y próxima extradición de Juan Orlando cerramos 18 años gobernados por la cocaína. Según Estados Unidos el delito principal fue su participación en el negocio de 500 mil kilos de cocaína. Según informes de la Agencia Antinarcóticos estadounidense para 2007, el valor de un kilogramo de coca puesto en Honduras era de diez mil dólares. Un dinero que ha dinamizado la vida de la sociedad hondureña.

En el campo político evolucionamos de un narco partido, a un narco gobierno y estos nos transformaron en un narco Estado. Los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se convirtieron en la principal plataforma para facilitar el paso de la droga, para dar seguridad e impunidad a los traquetos.

Los testimonios en poder de la Corte del Distrito Sur de Nueva York establecen que con las ganancias del narcotráfico se compraron disputados para asegurar que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y la presidencia del Congreso Nacional, y asegurar que ambas instituciones estuvieran a la altura de las necesidades de los barones del polvo blanco.

En los últimos 12 años experimentamos un creciente proceso de militarización de la sociedad hondureña, su presencia en los territorios fue determinante para carteles. La inteligencia militar y demás cuerpos armados aseguraron que los cargamentos entraran y salieran por nuestras fronteras terrestres, aéreas y marítimas.

Dentro de la sociedad se abrió una especie de cultura del narco, expresada en la música, en el vestuario y aspiraciones como modelo de vida. Esta cultura del narco es alimentada con narco-novelas controladas por la matriz mediática del país. “El Patrón del mal” y “El Chapo” se ofrecieron como modelos de vida de la sociedad hondureña.

En el ámbito económico, llegamos a un Estado donde perdieron los límites entre la economía legal e ilícita. Hay líneas empresariales que brillaron en plena crisis económica nacional e internacional. Las concesiones mineras no solo se convirtieron en reservas de minerales, también se convirtieron en la excusa perfecta para el lavado de activos.

Si las elecciones abrieron una oportunidad de transitar del crimen organizado institucional a la construcción de Estado de derecho, la captura y extradición de Juan Orlando reafirman la necesidad de acelerar la recuperación del Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia.

Cerramos un periodo de vergüenza mundial, trabajemos para que las alegrías de estos días se conviertan en la cotidianidad de nuestra gente.

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