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German Rosa, (sj)*

En este nuevo período de la historia política del país, esperamos que haya una ruptura y una evidente discontinuidad respecto del régimen anterior. Lo peor que nos puede ocurrir es el continuismo y la consolidación de una democracia formal que, hasta ahora, solo ha servido para legitimar un modo de vida y de hacer política como una colmena, con jugosa miel para seguir endulzando a quienes tienen el poder real.

Estamos acostumbrados a construir una democracia basada más en malestares que en proyectos políticos. Ejercemos el voto que castiga o que premia a los candidatos, y el movimiento del péndulo es lo que observamos con frecuencia en las elecciones para elegir entre los partidos fuertes o tradicionales. Como dice nuestro pueblo, “más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer”.

O bien caemos en la tentación de probar si nos irá mejor con los nuevos candidatos: “Vamos a votar por el mal menor porque no tenemos más a quien elegir”. Y cuando juzgamos las cosas como críticas, porque van mal, damos el voto que mata a los candidatos. Así desaparecen de la palestra política.

Por esta razón, el título de este artículo pretende despertar la conciencia para pensar a fondo las implicaciones de los procesos democráticos y el quehacer de la política.

Con frecuencia, la política se asocia con el mal. A menudo el ciudadano común asocia el quehacer político con todo lo que tiene que ver con la corrupción y lo malo, porque lo ha visto en la historia política del país. Según el Sondeo de Opinión Pública del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (SOP, 2023), a gran parte de la población encuestada no le interesa la política (43.8%) o le interesa poco (29.9%); solamente al 16% le interesa un poco y apenas al 9.5% le interesa mucho[1].

Analicemos la paradoja del bien y el mal en la democracia hondureña y sus grandes implicaciones para fortalecer el Estado de Derecho, extirpar la corrupción y la impunidad, y no caer en la trampa de construir la sociedad hondureña como una colmena.

1.     El mal en la política: construir la sociedad como una colmena…

El mal en la política lo identificamos con los abusos de poder, la evasión fiscal, el nepotismo, la corrupción, la impunidad, el despilfarro, la malversación de fondos del Estado. Además, las élites políticas demuestran muchas veces el desinterés con respecto a los sectores vulnerables, los empobrecidos, las víctimas de la violencia, las víctimas del crimen organizado o de las pandillas y el narcotráfico. Los grandes déficits de la democracia se hacen sentir cuando los funcionarios públicos se desentienden de los desempleados, los jóvenes, las personas de la tercera edad, los migrantes, los sectores vulnerables.

Ciertamente, hay situaciones en las que se pueden subrayar estos males. Y el mal es fruto de acciones individuales o de los políticos que las practican día a día, que luego se van convirtiendo en modos de organización, se van estructurando, se hacen tradición y no hay modo de cambiar estas malas costumbres. Por ejemplo, un mal en la política es no escuchar la voz popular y, a partir de esas problemáticas, crear políticas públicas que atiendan las demandas ciudadanas.

Según el SOP de 2023, la población expresa que el gobierno de la Presidenta Xiomara Castro debe priorizar resolver la crisis económica (36.1%), generar empleos (33.8%), resolver la crisis de violencia (8.7%), mejorar el sistema educativo y de salud (8.5%), luchar contra la corrupción y la impunidad (7.0%) y otras más[2]. Pero tenemos que librarnos del peligro de construir la democracia como un panal.

2.     La fábula de la colmena, los vicios privados y los beneficios públicos

Retomamos la fábula de la colmena para ilustrar la realidad política, como hace Bernard Mandeville en la famosa fábula de las abejas, que dice lo siguiente:

Había una colmena que se parecía a una sociedad humana bien ordenada. No faltaban en ella ni los bribones, ni los malos médicos, ni los malos sacerdotes, ni los malos soldados, ni los malos ministros. Por descontado tenía una mala reina. Todos los días se cometían fraudes en esta colmena; y la justicia, llamada a reprimir la corrupción, era ella misma corruptible. En suma, cada profesión y cada estamento, estaban llenos de vicios. Pero la nación no era por ello menos próspera y fuerte. En efecto, los vicios de los particulares contribuían a la felicidad pública; y la felicidad pública causaba el bienestar de los particulares. Pero se produjo un cambio en el espíritu de las abejas, que tuvieron la singular idea de no querer ya nada más que honradez y virtud. El amor exclusivo al bien se apoderó de los corazones, de donde se siguió muy pronto la ruina de toda la colmena. Como se eliminaron los excesos, desaparecieron las enfermedades y no se necesitaron más médicos. Como se acabaron las disputas, no hubo más procesos y, de esta forma, no se necesitaron ya abogados ni jueces. Las abejas, que se volvieron económicas y moderadas, no gastaron ya nada: no más lujos, no más arte, no más comercio. La desolación, en definitiva, fue general. La conclusión parece inequívoca: Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado. Fraude, lujo y orgullo deben vivir, si queremos gozar de sus dulces beneficios[3].

No haremos la descripción completa de la fábula, pero sí la introducimos para que reflexionemos sobre nuestro contexto político actual.

La fábula de las abejas es una parodia de la sociedad inglesa aristocrática, en el incipiente siglo XVIII, que presagia el deseo infinito del tener y de consumir de la sociedad moderna. Es lo que nos ha llevado a la revolución del consumo esclavizando el deseo y convirtiéndonos cada vez más en consumidores y cada vez menos en creadores, en detrimento de la naturaleza. Tal disposición hace tanto mal a nuestro pueblo con las consecuencias inherentes de los desastres naturales.

La conclusión lógica de esta fábula es que los vicios privados se convierten en fuente de beneficios públicos, y producen tanta miel que no es necesario cambiar la organización, el modo de vivir y de relacionarse en la colmena. El panal da miel para todos. Y todos disfrutan de la dulzura de la miel ¿Para qué vamos a dejar de producir miel si a todos deleita su dulzura…?

Sin embargo, nos damos cuenta de que la política no es una fábula. Es la práctica que organiza el conjunto de la sociedad y con sus aciertos o sus errores puede afectarnos grandemente. El despilfarro, la vanidad, el lujo y el orgullo han arrollado la vida de innumerables personas que han sufrido directamente estos excesos del quehacer político.

No cabe duda de que la revolución del consumo y la cultura de lo descartable nos han lanzado a la construcción de una sociedad con estas características, que también han afectado grandemente a las democracias de hoy en día. Y en nuestro contexto podemos ver el impacto de la corrupción, del crimen organizado, del narcotráfico, los desvíos de fondos públicos para fines personales, entre otros.

3.     La paradoja del bien y el mal en la política

Si nos detenemos a pensar en todo el bien que se puede lograr cuando se practica una política como debe ser, nos daríamos cuenta de que las elecciones podrían convertirse en una posibilidad real para revertir males que existen en la sociedad política y en la sociedad civil, lo que beneficiaría a la sociedad en su conjunto.

En nuestra historia nos percatamos de que siempre ha existido una paradoja en el quehacer político. La paradoja es muy palpable cuando se ha prometido realizar proyectos que benefician a la población, y se hace totalmente lo contrario. Hay políticos que sí han amado, servido y le han cumplido a su pueblo; ¡ojalá fuesen siempre la mayoría!, y también políticos que lo han defraudado, que se han servido y lucrado del pueblo, ¡que esperemos sea la minoría! Podemos asegurar que siempre seremos testigos de esta paradoja.

Sin embargo, no podemos constatarlo en modo conformista porque los procesos electorales sirven para librarnos del peligro de convertir la sociedad democrática en una colmena que produce mucha miel para unos pocos y los grandes beneficios no responden a las grandes demandas y necesidades de la colectividad. De hecho, hay rasgos de maldad en quienes desempeñan la política corrompiéndola, pero también hay rasgos de bondad en aquellos que dedican su vida a lograr el bien común y construir una sociedad más justa y equitativa.

¡Lejos de nosotros querer reproducir la fábula de las abejas en nuestra democracia! Nos atrevemos a pensar que, aunque pueden existir rasgos de lo que expresa la fábula en nuestra sociedad, también hay grandes beneficios y logros alcanzados en la política.

El fin de la política, desde los cimientos de la reflexión aristotélica, es el bienestar de los ciudadanos, llámese felicidad, justicia, o de otra manera. Empujar la actividad política en dirección del beneficio del gran soberano que es el pueblo, tiene implicaciones de gran trascendencia. Cuando se participa activamente en los procesos políticos es para incidir de manera directa en el control parcial o total del Estado. Hay que tomar conciencia de ello. En nuestra democracia, el paso más difícil de dar es el que nos encamina a la construcción de la democracia económica para enfrentar la pobreza, la marginación y la exclusión social de una gran mayoría de los ciudadanos.

4.     Construir una sociedad democrática que responda a las necesidades       de los más vulnerables

La gente esperaría una política más inclusiva, con una dirigencia más cercana a su pueblo, que consulte permanentemente sobre sus necesidades, y que responda, tanto estratégicamente a largo plazo, como coyunturalmente en el corto plazo, a las urgencias de la población más necesitada.

Según la opinión de hondureños y hondureñas, expresada en el SOP 2023, los principales problemas que enfrenta Honduras son: la crisis económica (38.8%), el desempleo (24.7%), la delincuencia e inseguridad (22.7%), la corrupción (4.7%), la salud y educación (3.3%), entre otros indicadores relacionados con las expectativas sociales antes mencionadas[4]. El planteamiento democrático que se hace es cómo lograr que las mayorías empobrecidas, las personas marginadas y excluidas, participen en la discusión y en las decisiones económicas y financieras más importantes del país.

De ahí la prioridad del contrato social o de los acuerdos de nación, que deben prevalecer sobre la política partidista. Nos atrevemos a plantear que es precisamente en el tema de la democracia económica en el que se hacen evidentes las contradicciones de las distintas opciones políticas, porque se plantean las exigencias de cambios estructurales que estremecen al conjunto del sistema político.

En nuestra región centroamericana, dada la realidad de pobreza y exclusión socioeconómica, tal como lo señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, “será preciso empoderar a las personas excluidas, de tal forma que, si las políticas y los actores pertinentes no cumplen sus cometidos, dichas personas puedan alzar la voz, reclamar sus derechos y recurrir a mecanismos de reparación”[5]. Es decir, estar vigilantes ante las promesas.

Además, un aspecto que no podemos eludir en los procesos políticos, es que el ejercicio de la gestión pública, cuando es verdaderamente democrático, tiene que rendir cuentas a los electores. Y esto no solo cuando salen a la luz pública situaciones escandalosas como los desfalcos, evasiones fiscales, malversación de fondos públicos, entre otras de las que son testigos los mismos electores. La rendición de cuentas de la gestión pública se debe hacer antes, durante y después de finalizar un período de gobierno.

La participación política ciudadana debería mantener una tensión entre la convicción política propia y la responsabilidad, entre los fines políticos proyectados y la acción para lograrlos, todo ello sobre la base de lo posible y lo razonable, según los recursos de que se dispone. La participación activa de la opinión pública, no debe hacerse solamente al ejercer el sufragio cada cuatro años, sino también en la toma de decisiones para institucionalizar la democracia económica.

La gran necesidad de hoy es enfrentar a fondo temas fundamentales que aparecen en el SOP del ERIC en su edición de 2023, que afectan a la sociedad hondureña. La mayoría de estos tienen una connotación socioeconómica. No hay que olvidar que, en los procesos electorales y en el quehacer de la política, el fraude más grande consiste en defraudar los clamores y las esperanzas del gran soberano que es el Pueblo.

5.     Los vicios del pasado han hundido al país en la vulnerabilidad política, social, económica y ambiental

Lamentablemente, nuestro país ha recorrido las sendas oscuras del crimen organizado, la violencia y el narcotráfico, hasta convertir las instituciones estatales en un narcoestado. La corrupción y la impunidad arraigaron en la política y, en general, en todo el país.

La democracia se construyó como una verdadera colmena, cuya miel ha sido la producción acumulada de grandes capitales algunas veces mal habidos, concentrados en pocas manos. El siguiente paso fue crear un modus operandi, que pronto se convirtió en una terrible “contra cultura democrática” que legitima sus vicios y consecuencias como la “normalidad” de la vida ordinaria del país.

Cuando la democracia se convierte en un ejercicio procedimental de elecciones periódicas de los líderes políticos, podemos estar construyendo la democracia como si fuera una colmena. Se hacen elecciones primarias de los partidos políticos, se eligen los candidatos, se tienen las respectivas campañas electorales, con el estilo folclórico de pleitos entre candidatos en los medios de comunicación y confrontaciones entre los políticos y sus seguidores. De esta manera, el panal tiene sus celdas bien establecidas y la miel se produce en cantidades industriales…

Sin embargo, las elecciones periódicas como ejercicio de la democracia formal,

… se sostienen sobre una población con escasa participación ciudadana o con una participación controlada, manipulada o inducida, subordinada a decisiones de grupos de poder; sin capacidad para opinar por su cuenta y sin las condiciones para expresarse como ciudadanos y ciudadanas. La ciudadanía participa en elecciones y elige sus autoridades, en un país que ya no admite remiendos porque demanda transformaciones profundas, antes de que su institucionalidad pública se desmorone y caiga en pedazos. En las condiciones actuales, las elecciones formalmente democráticas son un remiendo a una tela derruida[6].

En procesos electorales con amplia participación y legitimidad, como sucedió en 2021, la población hondureña demostró que podía elegir a sus autoridades en una fiesta cívica y con el respaldo necesario, emitiendo un claro mensaje de que no quería más gobiernos corruptos, narcotraficantes y autoritarios.

El P. Ismael Moreno, S.J., investigador del ERIC-SJ, lo expresa claramente en su estudio de los 40 años de elecciones y democracia disfuncional en Honduras:

… en estos cuarenta años de democracia hemos avanzado, no de manera casual, sino como resultado de dinamismos estructurales, hacia una sociedad con una concentración alarmante de riquezas en tan pocas manos, que la convierte en una nación altamente vulnerable, que violenta los derechos humanos y produce desigualdades e injusticia social. Somos un país resquebrajado, con muy pocas oportunidades para salir adelante por nuestra propia cuenta. Las decisiones sobre el presente y el futuro se toman fuera de nosotros, sin contar con nosotros y con frecuencia en contra de nosotros. Crece la tendencia a un nuevo paternalismo internacional, que prioriza los autoritarismos sobre el diálogo y la concertación, al tiempo que fortalece en la población la conciencia de que las soluciones debemos esperarlas desde fuera y no desde nuestra realidad nacional[7].

El período posterior al golpe de Estado de 2009 se podría calificar como la noche oscura de la democracia hondureña del siglo XXI, la primera etapa de la historia de la democracia en el presente siglo. Hemos podido constatar que fue un largo período de construcción de una dictadura, que se estableció de 2009 a 2021.

En este lapso se produjo el mayor retroceso en materia de democracia y aumentó la desigualdad y la violación a los derechos humanos. Hubo respeto al calendario electoral, las elecciones se celebraron conforme a los tiempos programados, pero con el sustento de la impunidad y la corrupción, con el deterioro de la institucionalidad pública y con esta al servicio de la criminalidad y los gestores de la violencia. Además, con la fuga interminable de hondureños de esta realidad en las incontables caravanas migratorias públicas y no tan públicas[8].

La migración forzada, como una clara expresión de huida de la pesadilla que viven millares de hondureños en su propia tierra, es otro de los elementos que sirven para mantener la producción de la miel en el panal. Consideremos que la economía hondureña depende principalmente de los migradólares, o sea de los dólares de las remesas enviadas por los migrantes desde los Estados Unidos y otros países donde ahora residen.

El panal democrático se construye con cabildeos y negociaciones entre los poderes y las instituciones públicas. Así no existe amenaza alguna a la democracia formal en el país. El panal de la democracia hondureña está diseñado para que se sigan tendencias históricas intocables: el proceso de acumulación y concentración de la riqueza; la tradición de las elecciones bipartidistas y ahora tripartidistas; la profundización de la vulnerabilidad ambiental y las vulnerabilidades sociales. Sin embargo, todas ellas van abonando a la constitución de movimientos sociales populares de resistencia, que esperan y luchan por transformaciones profundas en el país[9].

Se puede observar la dificultad de reconstruir la institucionalidad del Estado de derecho a partir de la oposición al gobierno y una beligerante campaña electoral en curso, fuera del período electoral.

La desarticulación de las estructuras de corrupción y narcotráfico no es fácil ni lo será a corto plazo. Estas han permeado y se han organizado desde las mismas instancias del gobierno y el Estado. La violencia se ha estructurado desde las mismas relaciones del poder político, tejiendo vínculos con las organizaciones criminales y delincuenciales.

Recuperar la soberanía del Estado, en regiones y sectores del territorio nacional donde estos grupos operan y ejercen su control, es un reto que no será fácil superar. Sin duda, esta realidad exige imperativamente que la nueva Corte Suprema de Justicia sea independiente y enfrente al toro por los cuernos. Asimismo, la Comisión Internacional Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras, CICIH, deberá tener plena autonomía para ejercer su función investigadora y hacer posible la justicia penal.

El nepotismo político es una práctica que desacredita al gobierno y al mismo tiempo está reñido con la ética que no lo permite, aunque se practique en las distintas esferas del poder y del gobierno. Lamentablemente, actualmente en Honduras no hay una ley contra el nepotismo y es necesario crear una normativa que prohíba esta práctica[10].

Nos percatamos de que la democracia hondureña está en crisis, por las consecuencias de la mala praxis de los que han gobernado durante décadas. La vulnerabilidad ambiental y las vulnerabilidades sociales son concomitantes. La vulnerabilidad ambiental pone de relieve las crisis sociales a causa de las inundaciones, la pérdida de vidas humanas, las afectaciones de los cultivos y bienes, además de la destrucción de la infraestructura del país.

Esta situación se agrava por los proyectos mineros y la deforestación galopante en el territorio. La tendencia de la inversión extranjera a favorecer una economía extractivista, que extrae y agota los recursos naturales, agrava aún más la vulnerabilidad ambiental y reproduce las vulnerabilidades sociales. El extractivismo genera un alto grado de polarización en las comunidades locales, la confrontación entre las organizaciones sociales y el gran capital, además de la violación a los derechos humanos. Con este tipo de economía, Honduras entrega la soberanía nacional al capital extranjero. Las comunidades no pueden afrontar los monstruos de las transnacionales, sin el respaldo de un Estado que ahora está debilitado y ha sido vulnerado con mayor agudeza desde el golpe de Estado de 2009. Las comunidades locales no tienen la soberanía de sus recursos naturales, ni de sus medios de vida.

En un contexto como el antes descrito, no existe una seguridad integral, la violencia está a la orden del día. Hay sectores y regiones controladas por las estructuras delincuenciales y las redes del narcotráfico; en esos lugares la población está sometida al régimen del terror, sin obtener respuestas eficaces para salvaguardar su integridad física. Con frecuencia, en las redes sociales se leen mensajes con un tono religioso, que indican que la vida no está asegurada: “Volver a tu hogar es un milagro…”, “Despertar vivo es un regalo de Dios…”, “Pon tu vida en las manos de Dios…”, “Hay que dar gracias a Dios por volver a casa sanos y salvos…”.

Las amenazas constantes obligan a la población a la migración forzada. Además, la migración por causas económicas se convierte en flujos constantes de caravanas migratorias. La mayor parte de la población no tiene proyectos para el futuro, las oportunidades son mínimas y las condiciones de vida muy precarias… La democracia está cada vez más deslegitimada y cuestionada. Los indicadores de calidad de vida y desarrollo humano bastan para comprender por qué existe una auténtica crisis democrática en el país.

Los movimientos políticos y sociales no tienen una hoja de ruta en la presente coyuntura, que articule sus esfuerzos sobre procesos estratégicos. Hay grandes desafíos, que serán afrontados solamente si hay un dinamismo y una reacción oportuna de los movimientos sociales y populares. Esta es una de las mayores esperanzas, en una Honduras sin grandes horizontes y con graves problemas que se plantean a diario. Lo que se espera es un movimiento social, político y popular que sea propositivo y capaz de asumir el protagonismo en la presente coyuntura, como contribución a la resolución de los graves problemas nacionales.

6.     La transición difícil de la dictadura a la democracia y los grandes abismos sociales

La salida del expresidente Hernández del poder fue el resultado de una oposición política y social de largo plazo, que creó una atmósfera de esperanza ante las injusticias, las desigualdades y la falta de oportunidades para la mayoría de la población.

En su primer discurso a la nación, la Presidenta Xiomara Castro se comprometió a trabajar en la educación, la salud, la seguridad y el empleo. Además, se comprometió a romper con las estructuras del narcotráfico y del crimen organizado, a refundar la democracia y arrancar de raíz los 12 años de dictadura, restaurar el sistema económico sobre la base de la eficiencia y la justicia social, administrar el erario con transparencia y sin corrupción, derogar la ley de las ZEDE, la luz gratuita para los hogares y el subsidio a los combustibles, la protección del medio ambiente, defender los derechos de la niñez y de las mujeres, e instalar la CICIH[11]. Todas estas promesas son diametralmente opuestas a construir la democracia como si fuera un panal o una colmena.

Sin embargo, las promesas presidenciales no son fácilmente realizables en un contexto como el que tiene que afrontar la Presidenta Xiomara Castro. A continuación, se analizan algunos aspectos de la realidad hondureña que implican cambios estructurales y representan grandes retos políticos para afrontarlos y superarlos:

a)   A nivel político se ha fortalecido la polarización entre el gobierno

      y los grupos opositores

El primer año de gobierno de la Presidenta Xiomara Castro ha tenido muchos retos y grandes expectativas en todos los ámbitos. La transición de un gobierno autoritario, liderado por el expresidente Hernández, a la Presidenta Castro, primera mujer mandataria de Honduras, creó grandes expectativas dentro y fuera del país.

Esta transición se ha caracterizado por la polarización entre los grupos de poder y los protagonistas políticos. Entre otras, destaca la crisis por el nombramiento del presidente del Congreso Nacional en el contexto en que asumió la Presidencia Xiomara Castro. Además, los conflictos internos entre Salvador Nasralla y Manuel Zelaya llevaron a la ruptura de la alianza del Partido Salvador de Honduras y el Partido Libertad y Refundación.

La extradición a los Estados Unidos, por acusaciones de delitos de narcotráfico, del expresidente Hernández y otros políticos, así como de miembros de las Fuerzas Armadas, a pocos días de la asunción de la Presidenta Castro, son acontecimientos que marcaron el año 2022.

b)   La creación de la Dirección General de Información y Prensa del Gobierno

Esta decisión ha sido cuestionada por instituciones de la sociedad civil, por el temor a que la libertad de expresión y de prensa sea condicionada o que promueva la concentración del discurso público a nivel estatal y se imponga la pauta publicitaria. La duda que aún permanece, es si se priorizará el discurso estatal en detrimento de los discursos de organizaciones e instituciones autónomas e independientes del poder.

Entre las funciones de dicho organismo se establece que realizará periódicamente un diagnóstico y una evaluación de los recursos y las capacidades de todos los órganos y dependencias del Gobierno en materia de comunicación y redes sociales, para coordinar acciones y racionalizar su uso. Además, llevará a cabo un permanente monitoreo y diagnóstico de todos los medios de comunicación convencionales y alternativos que operan en el país, así como de las redes sociales. Para ello podrá realizar o contratar mediciones, encuestas, estudios de opinión u otros medios técnicos necesarios para esta labor.

La creación de la Dirección General de Información y Prensa de la República, ha provocado reacciones y controversias en torno a la libertad de expresión y el control de la información. En el contexto que estamos viviendo en la región, en la que soplan los vientos del autoritarismo, el fantasma de “la dictadura” amenaza la libertad de expresión en un proceso de refundación de la institucionalidad y el Estado de Derecho en Honduras, tras doce años de dictadura[12]. No es fácil romper el diseño de una democracia como una colmena.

c)   La lucha contra la corrupción e impunidad de la colmena democrática

Hubo una gran demanda de la sociedad civil para que fuera elegida una Corte Suprema de Justicia bajo los principios de independencia de los poderes del Estado y también de los poderes fácticos, con la soberanía suficiente ante la legislación internacional y la libertad para aplicar la ley a una persona con poder o sin poder. Asimismo, con el principio de igualdad de todos los ciudadanos ante la justicia; estos han sido los principales resortes en el dinamismo del debate político nacional. Y lo seguirán provocando.

El problema en Honduras es que tenemos un sistema de justicia vulnerado por la corrupción, la impunidad y el flagelo del tráfico de influencias. Esta realidad no garantiza el respeto de los Derechos Humanos de las víctimas de la injusticia. El abogado Juan Carlos Aguilar Moncada lo expresa así:

Honduras cuenta con un supuesto Estado de Derecho, en el que no impera el cumplimiento de la ley, no hay respeto a los derechos de los ciudadanos, el gobierno no es abierto, no hay garantías de seguridad para sus nacionales, pues la justicia civil y, sobre todo la justicia penal, presentan los indicadores más bajos en la medición del Índice de Estado de Derecho. En consecuencia, estos constituyen un nicho en el que la corrupción puede enquistarse, consolidar estructuras político-criminales y cooptar el sistema de justicia, la institucionalidad, los poderes del Estado y todo aquello que represente un obstáculo en su camino para mantener la impunidad. Esta situación se concreta en el Índice Global de Impunidad que, en su informe más reciente, ubica a Honduras con 59.69% de impunidad (país más impune de América y segundo del mundo), donde el sistema de seguridad y justicia se muestra incapaz de garantizar el resarcimiento a las víctimas y aplicar un castigo conforme a lo establecido en la legislación nacional[13].

Todas estas dificultades deberá enfrentar la nueva Corte Suprema de Justicia, elegida después de muchas negociaciones entre los partidos políticos y con grandes controversias y debates políticos para llegar a un consenso y nombrar a los 15 magistrados. La elección de los mismos fue cuestionada por la falta de transparencia entre los líderes de los partidos políticos, que tal parece han hecho pactos de impunidad que dejan un aire de continuismo respecto del régimen anterior.

Finalmente, la constitución de la nueva Corte Suprema de Justicia lleva el sello de la filiación partidaria y el respaldo de los partidos políticos con poder decisorio, evidenciando así que la cultura política sigue intacta para elegir a los altos funcionarios[14]. Esto hipoteca la libertad de la misma Corte Suprema de Justicia para romper con la corrupción y la impunidad.

Otro elemento que ha estado presente en la palestra política es el acuerdo del gobierno de la Presidenta Xiomara Castro con la ONU para instalar la CICIH. La gran expectativa es que esta tenga plena independencia penal y mordiente para juzgar los casos de corrupción. Se han logrado avances significativos, y se espera que su instalación sea un buen signo en la dirección de recuperar la credibilidad en el sistema judicial.

Según el Sondeo de Opinión del ERIC-SJ, solo el 7.3% de ciudadanos y ciudadanas tiene confianza en la Corte Suprema de Justicia y el 14.3% tiene alguna confianza. Mientras que el 37.3% tiene poca confianza y el 38.9% no confía en dicha institución[15]. Solamente con la justicia se puede romper con la “tradición democrática” de la colmena.

d)   El bono navideño y después el bono de Semana Santa: un sabor amargo para los desempleados y los grupos vulnerables

El bono navideño para los congresistas creó un amargo malestar en la opinión pública, pues vivimos una crisis socioeconómica prolongada y no se observan grandes diferencias en la gestión del Congreso Nacional actual con respecto de las prácticas observadas en la legislatura anterior.

La pobreza, el desempleo, la migración y la inseguridad alimentaria causan gran preocupación, que se agrava cuando se ven acciones políticas que ignoran la realidad de la inmensa mayoría de la población. Nuevamente, el bono de Semana Santa fue otro trago amargo para los sectores vulnerables, los más golpeados por la pobreza y la inseguridad integral.

La pregunta es, ¿cuántos bonos más van a darse los diputados, en quienes apenas el 5.8% tiene mucha confianza y el 11.8% tiene alguna confianza?[16]. Los bonos, otorgados en forma de beneficio a los diputados, pueden convertirse peligrosamente en la tentadora miel de la colmena política, que sutilmente puede convertirse en una manera de persuasión para motivarlos a votar leyes que no siempre benefician a la sociedad hondureña.

e)   El incremento de las remesas mantiene a flote la economía del país

El discurso de la bancarrota del Estado, a causa del gobierno precedente, ya no apacigua los deseos de cambio en la población y tampoco las exigencias al nuevo gobierno de acciones concretas. La ciudadanía urge de mejoras económicas a través de la inversión pública dirigida al sector social.

Las caravanas migratorias al extranjero continúan, aunque de manera discreta y sin mucha publicidad. Miles de migrantes procedentes de Haití, Cuba, Venezuela y otros países se suman a los miles de hondureños y hondureñas que viajan en busca de nuevas oportunidades en los Estados Unidos.

Las remesas familiares lograron un crecimiento récord en 2022, alcanzando US$ 8,312 millones:

Lo anterior ya significa un récord en el envío de remesas con un crecimiento interanual de 18.3 %. Las remesas familiares financian alrededor del 95.0 % del déficit de la balanza comercial del país centroamericano ( ) Además, las remesas representan el 27% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que las coloca como un pilar de la economía de Honduras[17].

Tenemos una economía precaria, el aparato productivo no es capaz de absorber la población económicamente activa, con un alto desempleo y un fortalecido sector informal en las áreas urbanas y rurales. Según una fuente especializada, “En 2020 el 81,4% de los hondureños estaba en condiciones de desempleo o subempleo”[18].

La empresa privada plantea al gobierno la prioridad de centrarse en la productividad, porque se está haciendo poco en esta materia. La inflación acumulada del año pasado fue del 10,4%, causando un incremento en el precio de los alimentos y el costo de los servicios públicos. Los subsidios a los combustibles y la energía eléctrica fueron insuficientes para la población, en contraste con el alto costo de la canasta básica. Se avizora un panorama poco alentador.

f)    A nivel ambiental: explotación minera y criminalización de los defensores de los recursos naturales

Durante la gestión de la Presidenta Xiomara Castro ha continuado la explotación minera y también los crímenes y la persecución de los defensores de los bienes naturales en los distintos territorios del país. Las concesiones mineras han causado mayor vulnerabilidad ambiental y vulnerabilidades sociales con el empobrecimiento de la población. Ejemplo de esto es el asesinato de los dos líderes de la lucha en defensa de la montaña Carlos Escaleras y el Río Guapinol, en el pasado mes de enero. Las víctimas fueron identificadas como Aly Domínguez[19] y Jairo Bonilla. Sin embargo, la explotación de los recursos naturales continúa.

El doctor en Derechos Humanos, abogado Joaquín Mejía, denunció que el actual Gobierno es responsable de la muerte de los dos defensores del ambiente, porque no ha suspendido o declarado la nulidad de las concesiones otorgadas a la empresa Los Pinares, de Lenir Pérez y Ana Facussé. Explicó que a esta empresa se le otorgó un contrato de concesión minera autorizado en septiembre de 2014, sin tener la respectiva licencia ambiental. A su vez, usó un acta falsificada de cabildo abierto, en el que supuestamente la población dio su aprobación a sus actividades mineras[20].

La vulnerabilidad ambiental y sus consecuencias es una preocupación de todos los hondureños y hondureñas. Según el SOP de 2023, el 35% está de acuerdo en que el gobierno suspenda la aprobación de permisos de explotación e instalación de hidroeléctricas y el 21.4% está muy de acuerdo; el 38.6% respalda que el gobierno declare el territorio hondureño libre de minería y el 25.2% está muy de acuerdo; el 42.9% está de acuerdo en que el gobierno suspenda o cancele licencias ambientales y permisos de concesiones mineras, mientras el 27.7% está muy de acuerdo[21].

La vulnerabilidad socioambiental del Valle de Sula se puso en evidencia con las tormentas y lluvias de septiembre del año pasado, que dejaron desastres en más de cien comunidades de la margen izquierda y derecha de los ríos Ulúa y Chamelecón. Durante la crisis no hubo la respuesta esperada por parte de las autoridades municipales y, después de las tormentas, las familias regresaron a sus casas destruidas y con las huellas de las inundaciones, con la única esperanza de que reparen los bordos y no vuelva a ocurrir esta tragedia.

Las prioridades del gobierno de la Presidenta Xiomara Castro son la salud, la educación, el desarrollo agrícola y forestal, el combate de la corrupción y el desarrollo social. Sin embargo, la migración constante de hondureños y hondureñas a otros países se explica porque no existen las condiciones básicas para vivir, conseguir empleo y tener acceso a salud, educación o seguridad social, entre otras necesidades básicas insatisfechas en Honduras.

El gobierno se enfrenta a grandes desafíos y la población tiene grandes expectativas de que se cambie esta realidad triste y deplorable[22]. La gran interrogante es, si se continuará construyendo la sociedad democrática hondureña como si fuera una colmena, o se harán los cambios fundamentales necesarios.

Esperamos que haya una ruptura y una evidente discontinuidad en este nuevo período de la historia política del país, de la administración de la Presidenta Xiomara Castro con respecto al régimen anterior. Lo peor que nos puede ocurrir es el continuismo y la consolidación de una democracia formalmente establecida, que hasta ahora solo ha servido para legitimar un modo de vida y de hacer política como una colmena, con jugosa miel para que siga endulzando a quienes tienen el poder real y los poderes fácticos del país.

Democracia sí, pero no construida al modo de una colmena, tal como ilustra la citada metáfora de Bernard Mandeville.


*        Director de Radio Progreso y del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-SJ).

[1]        Cfr. Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación. Compañía de Jesús. 2023. Sondeo de Opinión Pública. El Progreso, Yoro, mayo 2023, p. 29.

[2]        Cfr. SOP 2023, ERIC-SJ, 2023, p. 11.

[3]        Ver el siguiente enlace: http://www.diariocolatino.com/la-fabula-de-las-abejas-la-democracia-y-el-indiscreto-desencanto-de-la-politica/

[4]        Cfr. Sondeo, ya citado, p. 11.

[5]        Informe PNUD sobre Desarrollo Humano 2016, Panorama general, p. 11.

[6]        Moreno, Ismael (sj), “40 años de elecciones y democracia disfun-cional”, en Revista Envío-Honduras, Tegucigalpa y El Progreso, Año 20, Nº 72, diciembre de 2022, p. 8.

[7]        Moreno, Ismael (sj), artículo citado, p. 4.

[8]        Cfr. Moreno, artículo citado, pp. 5-6.

[9]        Cfr. Moreno, artículo citado, pp. 9-12.

[10]      Recopilado en: https://criterio.hn/el-nepotismo-sigue-siendo-practica-de-los-gobiernos-en-honduras/

[11]      Ver el siguiente enlace: https://www.laprensa.hn/fotogalerias/honduras/las-promesas-de-la-presidenta-honduras-xiomara-castro-en-su-primer-discurso-a-la-nacion-XY5274044#image-15

[12]      Ver el siguiente enlace: https://radioprogresohn.net/p-german-rosa-sj/a-proposito-de-la-creacion-de-la-direccion-general-de-informacion-y-prensa-el-uso-de-la-inteligencia-artificial-y-el-poder-de-la-desinformacion/

[13]      Moncada, J. C. “Corrupción, sistema de justicia y su vinculación con los derechos humanos: ¿Hacia dónde se dirige Honduras?”, en Revista Envío-Honduras, Año 20, Nº 72, diciembre de 2022, p. 53.

[14]      Cfr. Jerez Moreno, R. “La transición entre los procesos de selección de la Corte Suprema de Justicia y las autoridades del Ministerio Público”. Revista Envío-Honduras, Año 21. Nº 73, abril de 2023, p. 19.

[15]      Cfr. ERIC-SJ, Sondeo 2023, p. 23.

[16]      Ídem.

[17]      Ver el siguiente enlace: https://proceso.hn/honduras-cerrara-2022-con-nuevo-record-en-envio-de-remesas/

[18]      Ver el siguiente enlace: https://www.eleconomista.net/actualidad/Alto-nivel-de-informalidad-y-bajo-crecimiento-mantienen-pobreza-en-Honduras-20220922-0014.html

[19]      Su hermano, Oquelí Domínguez, también defensor de los bienes naturales en la comunidad de Guapinol y la zona del Bajo Aguán, fue asesinado el 15 de junio de 2023. Un hecho en el que, además, resultó herida su madre, según lo informado por organizaciones locales y medios de comunicación. 

[20]      Ver el siguiente enlace: https://radioprogresohn.net/instante/exigen-al-gobierno-justicia-sobre-el-asesinato-de-dos-lideres-ambientalistas-de-guapinol/

[21]      Cfr. ERIC-SJ, Sondeo 2023, p. 29.

[22]      Ver el siguiente enlace: https://nuso.org/articulo/desafios-xiomara-castro-honduras/

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