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Efraín Aníbal Díaz Arrivillaga[*]

Los desafíos que Honduras y su gobierno enfrentan son muchos y complejos, pero son solucionables. El camino no es fácil, pero los intereses de Honduras deben estar sobre cualquier interés particular o de grupo.  La percepción de la opinión pública sobre los problemas fundamentales, plasmada en el Sondeo de Opinión del ERIC-SJ, es un buen indicador, una luz en el camino.


La cultura política hondureña

La presentación de los resultados del Sondeo de Opinión Pública por el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-SJ)[1], vista desde diferentes ópticas en el complicado laberinto en que se debate Honduras, encendió las alarmas, despertó reclamos, incomodó a muchos, generó inquietudes, levantó preguntas, animó la reflexión y arrojó luces sobre posibles caminos a seguir.

En la cultura política hondureña, que todavía se debate entre la democracia y el autoritarismo, entre la verticalidad del poder y la participación ciudadana, entre la libertad y la obediencia o el silencio, la crítica, aunque sea constructiva, es vista como traición o deslealtad intolerable para quienes gobiernan, políticos, empresarios y otros sectores sociales, anclados todavía en el pasado y sin visión del futuro.

El camino del cambio no ha sido ni será fácil. Desde las elecciones de noviembre 2021 hasta hoy, la entonces presidenta electa y ya como presidenta constitucional, doña Xiomara Castro, ha tenido que navegar en aguas turbulentas, fracturas en su propio partido, y una férrea y obstruccionista oposición en el Congreso Nacional, liderada por el Partido Nacional y apuntalada por el ala más conservadora del Partido Liberal.

Esta oposición es reforzada por una contradictoria migración de los diputados del Partido Salvador de Honduras (PSH), en otra hora aliado en la coyuntura electoral, en una alianza que nunca se consolidó. Esto es resultado de un grave error político y estratégico del Partido Libre, a causa de su excesivo triunfalismo y la dificultad de concertar acuerdos con el egocentrismo de Salvador Nasralla, principal figura del PSH.

La gestión presidencial en el Sondeo

De las esperanzadoras expectativas que despertó el triunfo de doña Xiomara Castro, hoy en día, de acuerdo con la percepción captada en el Sondeo de Opinión Pública, la aprobación es solo del 40%, mientras que al inicio de su gobierno (2022) fue del 60%.

Esa tendencia hacia la baja es bastante común para la mayoría de los gobiernos de nuestra América Latina, de distinto signo político; el rápido desgaste es resultado, principalmente, de las pro-mesas electorales no cumplidas y problemas políticos, sociales y económicos estructurales no resueltos, que no siempre pueden solventarse en año y medio de gobierno.

La presidenta Castro encontró un país confron-tado y dividido, una intolerancia visceral en los sectores más retrógrados de la derecha hondureña, encapsulados en un discurso ideológico desfasado, propio de la Guerra Fría, que ven en ella y el Partido Libre el embrión del chavismo-comunismo y una repetición de la experiencia cubana y venezolana. Es decir, los mismos fantasmas que animaron el golpe de Estado en 2009, en el marco de una campaña mediática que alimenta el temor, la incertidumbre, la confusión y la zozobra.

Esa campaña mediática está orientada a deteriorar la imagen pública de la primera mujer presidenta del país; implícita es la percepción de su falta de capacidad y decisión, de ser influenciada y manipulada por otros, especialmente por el coordinador de Libre, el expresidente José Manuel Zelaya Rosales. No es de extrañar, pues, este planteamiento, como lo señala el Informe del Sondeo: “Desde la perspectiva de la cultura patriarcal dominante en Honduras, la caída de las expectativas sobre las responsabilidades de doña Xiomara tiene que ver con que, al ser mujer, no se le perdona nada” (p. 7).

La campaña mediática en el imaginario social

Los resultados de esa campaña han calado fuertemente en el imaginario de la población, de tal suerte que el 43.3% de los encuestados piensa que su llegada al poder ha representado un cambio negativo para Honduras y el 19.9% opina que es más de lo mismo.

De igual manera, el 54% piensa que no ha habido logros significativos. Esto no es sorprendente, pues diariamente hay paros en protesta por distintos problemas, incluyendo los promovidos por los colectivos del partido Libre, propiciando un ambiente, real o no, de crisis continuada y sin solución; a la vez, los medios de comunicación magnifican los errores, pero minimizan los logros. La memoria corta olvida doce años de antidemocracia.

En el primer año de gestión, el Congreso Nacional aprobó el Presupuesto General de la República hasta en mayo de 2022. Además, este gobierno heredó una institucionalidad pública debilitada y corroída por la corrupción y la impunidad, una sociedad infectada muy profundamente por la narcoactividad, cuyas estructuras criminales no han desaparecido y son causantes, en buena parte, de la criminalidad e inseguridad que se vive en el país, con el consecuente deterioro moral y social de nuestra nación.

Los puntos débiles del gobierno de Libre

El principal fracaso de la gestión de la presidenta Xiomara Castro –se señala en el Sondeo–, es la mala situación económica y el alto costo de la vida (39.9%); pero también el incumplimiento de las promesas electorales (17.5%), el desempleo (9.8%) y la mayor inseguridad/violencia (8.4%).

En efecto, la inflación superó los dos dígitos a mediados de 2022, pero ha venido bajando, según datos del Banco Central de Honduras, publicados en Pulso Económico (abril, 2023), hasta situarse en 7.44% en abril de 2023, la más baja desde marzo 2022. De ese efecto inflacionario, el componente importado de la inflación interna es del 51%.

El gobierno ha respondido con un subsidio a los consumidores de energía eléctrica que utilicen menos de 150 KWH al mes, menores precios en el promedio ponderado de los combustibles, específicamente en la gasolina regular, diésel y querosene, y se ha beneficiado de la estabilización en los precios del promedio ponderado de los alimentos.

Cabe destacar que la imperfección del mercado ocasiona que no siempre se produzca un traslado automático de las bajas en los precios al consumidor final, pero sí las alzas, particularmente en los alimentos, insumos productivos, medicamentos y combustibles, por mencionar algunos.

No cabe duda de que el crecimiento económico y la generación de empleo siguen constituyendo una parte importante de los problemas estructurales de la economía hondureña, junto con las brechas del sector externo (importamos más de lo que exportamos); la brecha fiscal persistente, debido a los limitados ingresos fiscales para cubrir el creciente gasto público (déficit que se cubre con endeudamiento) y un nivel de inversión interna y externa insuficiente para crear puestos de trabajo.

Con un crecimiento histórico que ha oscilado en torno del 4% anual, será muy difícil sacar de la pobreza a 6 de cada 10 hondureños que la sufren; para ello se requeriría de, al menos, un 5-6% de crecimiento económico sostenido en promedio anual.

¿Cómo superar las brechas económicas y sociales?

Para superar estas brechas y obstáculos, el país requiere de una estrategia de desarrollo de largo aliento, plasmada en un plan nacional de desarrollo que contenga las prioridades de crecimiento, productividad, empleo e inversiones, sectores productivos estratégicos, infraestructura y servicios que sean la base de un nuevo modelo de desarrollo, crecimiento con equidad y una competitividad basada no en mano de obra y recursos baratos, sino en la educación y la salud, la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico.

El desarrollo sostenible de los recursos naturales, una manufactura de mayor complejidad, el fortalecimiento del sector energético y el mejoramiento de la infraestructura y los servicios correspondientes, deberían ser las bases para el despegue de la economía nacional en condiciones sostenibles.

Las recientes decisiones del gobierno actual, para combatir la inseguridad y la violencia mediante el establecimiento de selectivos estados de excepción en los territorios donde la autoridad ha perdido el control, es una medida necesaria, pero no es suficiente.

Esta debe ir acompañada de políticas integrales que favorezcan la convivencia social en las comunidades urbanas y rurales, con una participación ciudadana organizada y la presencia permanente y efectiva de las fuerzas de seguridad, con capacidad para escuchar y atender las demandas ciudadanas en cuanto a la seguridad de las comunidades y la protección de la vida humana.

La reciente creación, sin duda acertada, de una Comisión de seguridad agraria y acceso a la tierra, para atender la conflictividad en el campo, especialmente en la región del valle del Aguán, parece estar orientada a atender problemas que van más allá del corto plazo. Con esta Comisión se busca devolver la seguridad jurídica a la propiedad privada sobre la tierra, para superar muchos de los conflictos que han sido parte de la agenda nacional en las últimas décadas.

Para resolver de manera integral los conflictos que se presentan en el agro, se requiere a la vez de un plan de transformación agraria, que impulse una reforma agraria ordenada. La demanda esencial de los campesinos y agricultores sin tierra, es que se les facilite el acceso a los activos productivos como parte de una política integral de desarrollo rural y soberanía agroalimentaria.

Satisfacer esta demanda implica revisar en profundidad la Ley para la Modernización y el Desarrollo del Sector Agrícola decretada en 1992, para adecuarla al nuevo contexto. El país tiene que prepararse para enfrentar y superar la vulnerabilidad a la que está expuesto por el estancamiento del sistema productivo alimentario, la irregularidad de la estación lluviosa y el cambio climático acelerado.

Fortalecer las instituciones públicas

Hay que fortalecer las instituciones públicas; las comisiones o juntas interventoras no deben suplantar las atribuciones y funciones ya asignadas a las secretarías de Estado y las instituciones descentralizadas o autónomas. Y cuando la necesidad obligue a crear tales comisiones o juntas, estas deben ser de carácter temporal y proponer un plan prospectivo para favorecer el fortalecimiento y desarrollo de la capacidad de gestión de las instituciones públicas.

El acercamiento y colaboración con el sector privado, para resolver temas prioritarios como la crisis energética —un problema persistente y de larga data en el país—, se perfila como un paso adelante para encontrar soluciones conjuntas a problemas de esa naturaleza y fortalece la idea de un gobierno abierto y participativo, con acciones insertas en una estrategia nacional de desarrollo.

El anteproyecto de Ley de Justicia Tributaria pareciera caminar por un tortuoso sendero. La re-forma propuesta, que pretende transformar la matriz tributaria del país hacia una mayor progresividad es, sin duda, un paso necesario. Al igual que la revisión de las exoneraciones y privilegios fiscales, para convertir la política fiscal en un instrumento para impulsar el desarrollo nacional, mejorar la competitividad de su economía y contribuir a establecer las bases de un nuevo modelo de desarrollo económico y social.

Este anteproyecto ha tenido una amplia socialización, pero, en el proceso, se han presentado momentos de estancamiento y tensiones con un sector de la empresa privada que quiere continuar beneficiándose de privilegios sin término que el Estado le ha venido concediendo. Y esto, como lo indican los resultados conocidos hasta ahora, conspira contra el desarrollo del país y afecta la transparencia y modernización del mismo sector privado.

Las relaciones con China Popular avivan el debate

El inicio de relaciones diplomáticas con la República Popular de China (RPC) generó –como era de esperarse–, aprensión, desconfianza y temor, como resultado de una campaña mediática descalificadora, que muestra un sesgo anticomunista típico de la Guerra Fría de hace 40 años.

Sin embargo, es una decisión audaz y acertada de la Presidenta Castro, largamente pospuesta, después de casi ocho décadas de una estrecha relación mantenida exclusivamente con Taiwán. Los resultados de esta nueva relación, para que no sean asimétricos, requiere de una propuesta inteligente y estratégica que defina los términos de cómo la RPC puede contribuir con Honduras en su renovada búsqueda del camino al desarrollo socioeconómico.

En esta relación, por asimétrica que parezca, será muy útil valorar la experiencia de una nación como China que, de ser un país postrado y sumido en el subdesarrollo, pasó a constituirse en la segunda economía más importante del mundo. Pero esta valoración será beneficiosa sólo si sabemos negociar e interactuar con nuestro nuevo socio económico y comercial.

Una comunicación abierta es esencial

Los desafíos a que Honduras y su gobierno se enfrentan son muchos y complicados, pero son solucionables si se enfocan correctamente, si se atienden las demandas ciudadanas de manera planificada y con la gradualidad que la complejidad de los problemas exige.

Una ciudadanía informada entenderá qué se puede hacer y qué no. Por ello es fundamental definir la estrategia a seguir, trazar el camino, diseñar una ruta que permita alcanzar los objetivos propuestos.

La comunicación con el pueblo es vital para desmontar la campaña mediática en marcha, que ha calado en la opinión pública, sin desestimar que hay que corregir errores y conductas censuradas por la misma población.

Apertura y escucha, diálogo y negociación, son ahora más necesarios que nunca para alcanzar los consensos mínimos que le permitan al gobierno de doña Xiomara configurar el proceso de cambio que el país debe seguir.

Seguramente necesitará revisar su equipo de gobierno y hacer los cambios que procedan y ameriten su intervención. El Congreso Nacional sigue siendo una piedra en el camino, pero, a pesar del obstruccionismo parlamentario, hay que poner a prueba y obtener el respaldo de aquellos que dicen ser demócratas, políticos de oficio que manifiestan estar dispuestos a todo, pero que, en la práctica, no se comprometen a nada si las cosas no son como ellos quieren.

El camino no es fácil, pero los intereses de Honduras deben estar sobre cualquier interés particular o de grupo. La percepción de la opinión pública sobre los problemas fundamentales del país, plasmada en el Sondeo de Opinión llevado a cabo por el ERIC-SJ en 2023, es un buen indicador, una luz en el camino.


[1]       La presentación se llevó a cabo en Tegucigalpa, el 9 de mayo de 2023. Al respecto véase: Sondeo de Opinión Pública, Boletín 2023, Edición No. 12, ERIC-SJ, El Progreso, Yoro, mayo de 2023.


*       Economista con especialidad en economía agrícola, planificación y desarrollo. Fue diputado por el Partido Demócrata   Cristiano de Honduras y candidato a la Presidencia de la República por el mismo partido. Se desempeñó, además, como Embajador de Honduras en Alemania y la ONU en Ginebra, Suiza.

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